El cuidado de las instalaciones de nuestra parroquia (templo, despachos, salas de reuniones, almacenes, …) requiere del esfuerzo de unas personas que generosamente ofrecen su tiempo y sus capacidades para que toda la aparroquia esté limpia, en su perfecto estado para ser utilizado por todos nosotros.

Cuando asistimos a las misas en el templo, podemos estar tranquilos que los bancos donde nos sentamos estén limpios. Cuando llevamos nuestros niños a catequesis, podemos estar tranquilos de saber que además de estar limpios, va a ver luz, calor en invierno y las salas van a estar acondicionadas. Cuando acudimos al despacho para ser atendidos para cualquier trámite, podemos estar tranquilos que las sillas donde nos vamos a sentar no se van a romper y van a estar limpias.

Estos son algunos de los muchos ejemplos que muestran que hay un grupo de personas, que calladamente, sin llamar la atención, están pendientes de la limpieza y del mantenimiento de todas las instalaciones de nuestra parroquia. Y estas personas lo hacen como servicio a la comunidad y para dar gloria a Dios a través de su trabajo.

Pero son necesarias más manos para estas tareas de limpieza y mantenimiento.

El grupo de limpieza realiza su tarea los martes por la mañana, después de la misa de 9