«El efecto de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más profundamente la filiación divina; une más fuertemente con Cristo y con su Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana. (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nº 268)

El proceso de Iniciación en la fe se quedaría incompleto si terminara con la Primera Comunión. Sólo con la plenitud del Espíritu Santo, recibido en el Sacramento de la Confirmación, el bautizado puede considerar que se ha formado debidamente para vivir cristianamente.

La parroquia ofrece a los chicos y chicas que han recibido la Primera Comunión un tiempo de formación en el que van profundizando cada vez más en el mensaje cristiano y en el modo de vivirlo en sus ambientes concretos. Este tiempo de formación es más necesario, si cabe, cuando vivimos en un mundo en el que fácilmente el adolescente y el joven puede perder los fundamentos de la fe que ha estado recibiendo en las catequesis en su edad más temprana.

Este tiempo de preparación para la confirmación consta de 4 años, de los cuales los dos primeros son como una etapa de asimilación más madura de los contenidos de la fe, y los dos últimos son una preparación para específica para el sacramento de la Confirmación.

Esta catequesis cuenta con la aceptación voluntaria de los chicos que se quieren preparar para la Confirmación. Aunque necesitan del apoyo de los padres y familiares, son ellos los que deciden proseguir con su formación cristiana. Son ellos los que deciden querer asimilar cada día más sus sentimientos y su voluntad con la de Jesucristo, y así recibir del modo más natural el don del Espíritu Santo en Sacramento de la Confirmación.

Además, las catequesis semanales, se considera como algo natural, la participación semanal en la celebración de la Eucaristía. No tiene sentido, y se considera como algo antinatural, el que el joven participe de las catequesis y no venga a misa los domingos. Por ello, sólo podrán recibir el sacramento de la confirmación, los que participen de la misa dominical.

En las sesiones de catequesis, los chicos tendrán un rato de oración comunitaria, adoptada a su edad, para seguir creciendo en su trato más cercano con Jesucristo.

Además de los catequistas, como compañeros en su camino de crecimiento, está la figura de los sacerdotes de la parroquia, con los que los chicos podrán contar para sentirse acompañados espiritualmente, a través de la confesión o del diálogo pastoral.

Junto con las sesiones semanales de catequesis y la Eucaristía dominical, estarán las convivencias organizadas por la parroquia y los campamentos de verano. Con estos días de convivencia, pretendemos que los chicos tengan la experiencia de vivir los valores cristianos de modo natural con otros chicos de su edad, recibir una formación más intensa y poder orar y celebrar juntos la Eucaristía.

También pretendemos que haya un trabajo en común desde la parroquia y las familias, para el mayor beneficio de los adolescentes. Será bueno que haya una comunicación entre los padres y el catequista. También, previo aviso, serán convocados los padres para tener una reunión con ellos.

Además de los jóvenes, se ofrece la posibilidad también a los adultos de prepararse para el sacramento de la Confirmación. Será un proceso particular para ellos. Los que estén interesados habrán de ponerse en contacto con la Parroquia.

El periodo de inscripción para la catequesis de Confirmación es durante la segunda quincena de septiembre de martes a viernes de 6 a 7 de tarde. Las catequesis comienzan en la primera quincena de octubre (previo aviso comunicado en las misas y tablón de anuncios) La Catequesis de Confirmación consta de cuatro cursos, que suele comenzar cuando el joven tiene 10 años (o está en 5º de Primaria). El día de catequesis es el viernes 6 a 7 de la tarde.