Evangelio (Mt 24, 37-42)

Estad en vela para estar preparados

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

Comentario

Este domingo iniciamos un nuevo ciclo Litúrgico (año A), siguiendo al Señor con el Evangelio de San Mateo.

E iniciamos también el tiempo de preparación de la Navidad, que es el Adviento. Las lecturas de estos primeros domingos hacen referencia a la venida definitiva del Señor al final de los tiempos; pero también nos ayudan a la venida del Señor en la próxima Navidad.

En este domingo se nos invita a renovar nuestra fe y reavivar nuestro deseo de Dios, como mejor modo de prepararnos para el nacimiento del salvador. .

—El Adviento es un tiempo de esperanza: algo nuevo va a suceder. La cuestión es saber qué es lo que yo espero personalmente. Cristo viene a mi encuentro ¿Esto es lo que espero verdaderamente? ¿Deseo encontrarme con Él?

—Cuando venga el Hijo del Hombre, al final de los tiempos, pasará como en el diluvio: «cuando menos lo esperaban… se los llevó a todos». La rutina y la inercia de la vida me hacen estar despistado y no enterarme de lo más importante: Dios llama a la puerta de mi corazón ¿Qué actitud tengo ante la venida del Señor? ¿Cuido el silencio y la escucha de la palabra de Dios para estar atento a su venida?

—Jesús en el Evangelio habla de una separación entre unos y otros: «A uno se lo llevarán a otro lo dejarán». Esto hace referencia a un juicio. ¿Me preparo para este juicio del que voy a participar? ¿Me agarro a Cristo y a su misericordia?

—«Estad en vela porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor». Ese momento del juicio vendrá sin avisar. Y esto me lleva a estar preparado siempre, en vigilancia. Y al estar en vela, puedo ser más sensible ahora a Cristo, que me invita, por la fe, a abrirle mi corazón. ¿A qué tengo que renunciar para ser más sensible a la presencia de Cristo? Puedo repetir en mi interior las palabras de Jesús: «Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre»

—El demonio, es el ladrón que quiere desbaratar toda la obra que Dios ha hecha en mí, todo lo que tanto sacrificio le ha costado al Señor. Él puede atacar en cualquier momento. Esto nos mueve a una mayor vigilancia. ¿Valoro la obra de Dios en mí hasta el punto de vigilar constantemente al enemigo? ¿Soy consciente de la predilección de Dios por mí?

Himno: Liturgia de las horas

Una clara voz resuena | que las tinieblas repudian, | el sueño pesado ahuyentase, | Cristo en el cielo fulgura.

Despierte el alma dormida | y sus torpezas sacuda, | que para borrar los males | un astro nuevo relumbra.

De arriba llega el Cordero | que ha de lavar nuestras culpas; | con lágrimas imploremos | el perdón que nos depura, |

Porque en su nueva venida | que aterroriza y conturba, | no tenga que castigarnos, | mas con piedad nos acuda.

Al Padre eterno la gloria, | loor al Hijo en la altura, | y al Espíritu Paráclito | por siempre alabanza suma.

Amén.

Peticiones.

Por la Parroquia: Por los niños que se están preparando para la Primera Comunión.

Por la Iglesia: Por los seglares. Para que sean valientes testigos de Cristo en nuestro mundo.

Por el Mundo: Por los violentos. Para que conviertan su corazón al amor de Dios.

Oración

Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir acompañados de buenas obras al encuentro de Cristo que viene, para que, colocados a su derecha, merezcan poseer el reino de los cielos.